He leído Grandes escritores.
Cómo cuentan sus vidas de Virginia Haurie, de reciente horneada editorial y
esperado tiempo de elaboración, con muchísima investigación.
Comenzar con él es entrar en el mundo Haurie, que es el de
sus escritores, sus musas y sus demonios y haciendo lo que más la apasiona, su
escritura sobre ellos mismos y cómo lo hicieron.
Nos dice el porqué de la selección de quienes llama “sus
autores” y esto da cuenta de una primera gran elección, por gusto, por
seducción, análisis, estética, curiosidad, partiendo de una gran investigación
para sustentar sus dichos. Rescata la presencia de la autobiografía en la
literatura contemporánea con entidad propia, y dice de ella “ya libre de toda
sospecha”. Nos cuenta de la autoficción como el modo en que escritores como
Vargas Llosa en La tía Julia y el
escribidor o David Vann en Sukkwan
Island cuentan su propia vida. Y ahí se arriesga porque cuando se nombra a
alguien ya se toma partido en algún modo por él. Aclara luego sus distancias y
cómo fue su contacto con tal o cual autor en el tiempo, su evolución con él y
cómo se puede rescatar a un gran creador de la tentación de transformarlo en un
ídolo. En especial con Vargas Llosa.
Separa el tiempo lineal en el cual los autores trataban de
decir su verdad sin siquiera acercarse a la ficción de los más actuales que
recurren a herramientas de la novela y a todo tipo de narradores. Es una gran
demostradora de todos los tipos de narradores y de todas las formas en que se
pueden contar las mejores autobiografías porque las buscó, las buceó y dedica
su tiempo a ellas. Le apasionan las pinceladas con que un autor decide pintarse
a sí mismo y las exhibe con gran habilidad en una verdadera obra de arte. Sin
dudas es una indagadora serial que aporta siempre, como autora, su propio
universo, vasto, bello, concreto y también poético.
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