domingo, 19 de marzo de 2023

El poder de la palabra escrita

Hace años empecé a reunir a personas que quisieran escribir la historia familiar o sobre sus experiencias de vida. No había talleres de escritura autobiográfica en el país. La idea surgió cuando regresé a la Argentina después de vivir en España tras la crisis del año 2001. Escribir un diario personal me ayudó a sobrellevar la lejanía, el desconcierto de esa época y a retomar las riendas de mi vida. En el 2004 presenté el escrito a un concurso en Australia y resultó premiado. Ese resultado, mis libros con fuerte contenido autobiográfico y el hecho de que escribir me ayudaba a sentirme mejor, me llevó a pensar que había una experiencia que podría brindar a otros, y así surgió el primer taller. Una nota del diario La Nación convocó a muchas personas y formé los tres grupos de autores que perduran hasta hoy. Había una necesidad.

Y empezó una historia que cambió mi vida y que no deja de sorprenderme gratamente porque, desde entonces, me acompañan mujeres y varones con quienes compartimos el gusto por los libros y la escritura. Muchas
desde el 2005. En estos años hemos escrito mucho y rescatado historias que de otra manera se habrían perdido. Nunca imaginé tan valioso recorrido cuando con mucha inseguridad organicé, hace quince años, la primera reunión con amigos y amigos de mis amigos.
 

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